El BCE pone fin al dinero barato
El Banco Central Europeo ha puesto en marcha un lento y delicado proceso para recuperar la normalidad perdida por culpa de la crisis.
El Banco Central Europeo ha puesto en marcha un lento y delicado proceso para recuperar la normalidad perdida por culpa de la crisis.
La Asamblea General de la ONU inicia mañana una cumbre económica de tres días con la intención de aportar propuestas propias a la búsqueda de soluciones a la crisis financiera global y establecerse como un foro alternativo a grupos como el G-8 o el G-20.
British Airways (BA) ha pedido a sus empleados que trabajen gratis para ayudar a la aerolínea a superar el grave bache financiero que atraviesa desde hace meses.
España es el único de los grandes países europeos que todavía no tiene un plan de rescate de la banca. Es cierto que el sistema financiero español es el que mejor ha aguantado los primeros 20 meses de crisis gracias a que tenía más provisiones que sus competidores internacionales. Pero la crisis ataca con potentes armas y algunas entidades ya tienen grietas en sus muros. Además de la Caja Castilla La Mancha (CCM) que cayó en el campo de batalla, otras más necesitarán pronto el socorro de las tropas del Estado. Sobran 12.000 oficinas y 35.000 empleados, dice PriceWaterhouse. Una reconversión cara.
Los peores efectos de la crisis podrían haberse registrado en el primer trimestre del año, aunque la remontada hacia la salida se alargará en el caso de España por varias características específicas, según el último número de Cuadernos de Información Económica de Funcas (Fundación de las Cajas de Ahorros).
“Es imposible exagerar la total idiotez de la maquinaria financiera durante la última década. Un malvado genio no hubiera sido capaz de diseñar una estructura más propensa al desastre”, asegura Charles Morris en uno de los grandes libros sobre esta crisis, El gran crac del crédito, de próxima aparición en España. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proporcionó ayer en Washington nuevos datos para calibrar la magnitud del desastre: la factura de la crisis sobrepasará los 3,15 billones de euros en Europa, Estados Unidos y Japón, casi el doble de lo que se estimaba en enero para los activos tóxicos norteamericanos. Y sólo ha aflorado un tercio de toda esa basura financiera, por lo que a la banca y al conjunto de la economía les queda una larga travesía del desierto por delante.
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